Dejar huella sin dejar huella

Mientras la industria y la tecnología evolucionan a un ritmo vertiginoso, la biodiversidad no tiene esa misma capacidad. Los animales, las plantas y las personas sufrimos las consecuencias de este mundo tan rápido. Porque sí, nosotros formamos parte de esa biodiversidad. Somos víctimas y también verdugos. 

Vamos a tomarnos un momento para dar un paso atrás y coger impulso. Para parar y reflexionar. Reflexionar sobre nuestros hábitos, sobre las consecuencias que acarrean las pequeñas decisiones que tomamos en el día a día. ¿A qué marcas les compramos nuestra ropa? ¿De qué materiales está hecha? ¿De dónde provienen los productos que consumimos? ¿Nos los llevamos en bolsa de plástico, de papel o reutilizable? ¿Estamos reciclando, ahorrando agua, aprovechando la comida y los recursos que tenemos al alcance? En definitiva, ¿estamos siendo conscientes y responsables?
      
     

 

Por eso, en Selloa sentimos la necesidad de volver al origen, de poner en valor el trabajo manual. De rescatar esos objetos tradicionales que el mundo digital ha dejado atrás.

Y así nació este proyecto que hoy es una realidad. Desde nuestro taller en Castellón, fabricamos sellos sostenibles de madera de haya y caucho ecológico. Mi padre y yo nos tomamos nuestro tiempo en producir cada pieza para hacer de vuestros pedidos un sello único, personal y de calidad. Porque la calidad está en la durabilidad de los sellos y la durabilidad siempre es sostenibilidad.

  

Sellos que os acompañarán durante más de 10.000 usos. Con los que disfrutaréis del proceso, del trabajo analógico y artesanal. Sellos con identidad que nacen para intentar devolverle a la tierra lo que ella nos da. Para dejar huella sin dejar huella.

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